jueves, 21 de mayo de 2009

Un joven "tolenciano"





Entrevista realizada a Miguel Otero por sus compañeros, participantes de este aula de Medios de Comunicación de la Universidad Popular de Abastos.

Miguel Otero recuerda un episodio de su vida que le ha marcado para el resto: la ocupación que siendo niño sufrió su casa familiar de Toledo, la Granja de Bellver, como consecuencia de la Guerra Civil. Allí junto a sus hermanos entendió el significado de palabras como responsabilidad, valor e ingenio. El que tuvieron que poner en práctica para defender la propiedad de la familia y lo más importante, la integridad de sus miembros.
Experiencia crucial que estrechó aún más si cabe los lazos entre hermanos. Un pasado que Miguel recuerda ahora sí, con una sonrisa perenne en los ojos. Pero él, vivió tantas vidas como oficios desarrolló y posee tantas facetas como el diamante que hubiera sido tallado por la sapiencia y la curiosidad.

(Hilde) Miguel, ¿cuáles son tus aficiones? Seguro que tienes muchísimas…

Lo que más satisfacción me da es la fuerza de voluntad, la misma que tuve para emprender los estudios ya de adulto: el bachiller superior, el COU, la carrera de Magisterio que no acabé porque las Matemáticas eran mi hueso pero que empecé a estudiar porque mi hermano me dio ánimos…

(Mari) Estamos escuchando tus vivencias que nos han emocionado. La parte positiva de tu vida cuenta historias; pero ¿escribirías un libro? Yo sería tu principal lectora ¿lo harías?

No he escrito un libro, pero sí cosas que se refieren a lo vivido en un diario. En el que he escrito por ejemplo, como mi hermana Lola en esa experiencia que os he contado de la ocupación de nuestra granja, tuvo la genial idea de buscar una bandera republicana que teníamos por casa (mi padre había sido republicano de Azaña). Localizada exclamo: “¡La tengo!” (arrollándose en ella) y casi de inmediato corrió a izarla en lo alto de la granja. Su rápida idea nos salvó la vida.

(Miguel) Tocayo, a esa granja que tantos recuerdos te trae ¿has vuelto?

Sí pero ya convertida en el Parador de El Greco. Tras la guerra nos devolvieron la propiedad sin animales y completamente vacía. Mi padre ya no quiso vivir allí, se la vendió a un comerciante. En mi noche de bodas, mi esposa y yo nos alojamos en el Parador pero no en la habitación principal que era la que había pertenecido a mis padres, sino en las antiguas vaquerías.

(Luis) ¿Y cómo viniste a Valencia desde Toledo?

Mi padre fue absuelto de todos los cargos tras la contienda porque se demostró que eran mentiras. Nosotros no pertenecíamos ni a un bando, ni a otro. Recobramos la granja pero mi padre pidió el traslado a Valencia. Fue cuando los hermanos comenzamos a llamarnos “tolencianos”. Llevamos toda una vida en Valencia aunque tenemos muy viva aún hoy, nuestra infancia toledana.

(Julia) Has vivido en una gran familia, te casaste y tuviste una sola hija ¿cómo afrontas ahora la soledad?

Pues con la pena del fallecimiento de dos hermanas y un hermano. Con resignación y siempre pensando en la próxima reunión de hermanos para recordar cosas y hablar de todo. La soledad en cierto modo es penosa por haber perdido a mi mujer. Esa es mi pena.

(Gloria) Por todo lo que has comentado eres un autodidacta (fuiste operador de cámara en sala de cine, estudiante ya de casado, opositor…), pero has pasado por encima tu matrimonio y detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer ¿Fue tu apoyo?

Me ayudó mucho con los estudios, y cuando aprobé la oposición lo celebramos por todo lo alto. Era valenciana, la conocí aquí y le gustaba mucho vestirse de fallera y a mi hija también. Guardo todos esos recuerdos.

(MªCarmen) ¿Tienes nietos?

No, mi hija no es de las que se casarán, ella quiere ser libre. Vive conmigo, es una mujer muy preparada, psicóloga, domina el inglés…

(Juventina) Imagino que tu hija es tu gran apoyo.

Somos muy diferentes, en muchos temas opinamos distintos y también chocamos en caracteres. Discrepamos y eso es normal, pero en lo importante, en la vida familiar, nos llevamos bien.

(Isabel) Con todo lo que has contado de tu vida, de una vida tan intensa, aún te apetece venir a estas clases, relacionarte. ¡Con lo lejos que vives!

Pienso que en la tercera edad no hay que dejar las cosas de lado, pienso que mi vida tiene que seguir siendo intensa y quiero estar al corriente de todo. Aunque tenga esta edad me gusta hacer cosas y siempre me he llevado bien con la juventud. Quiero ser como los demás, como los de ahora