viernes, 27 de marzo de 2009

"Soy una rebelde con causa"


Entrevista realizada a Julia Berti por sus compañeros, participantes de este aula de Medios de Comunicación de la Universidad Popular de Abastos.

Es sin duda, una mujer moderna que echó un arrojo inusitado a la vida cuando se enamoró de su marido y en contra del dictado familiar se marchó con él a vivir a Paris donde tuvo a sus tres hijos.
Mujer inquieta intelectualmente (estudió Magisterio y Derecho), con una vida itinerante para una madrileña que luego optó por vivir en lugares tan dispares como Extremadura o Pais Vasco hasta que finalmente recaló en Valencia donde se siente ciudadana a pleno derecho porque así lo ha querido. Aquí se asoció, tras el fallecimiento de su marido, con otras personas que compartían experiencia vital en la Asociación de personas separadas, viudas, solteras o simplemente solas (SEVIDISOL). Sociedad que llegó a dirigir durante cuatro años, y donde ejerció el pausado arte de la escucha activa, porque ella misma se declara escuchante.

Julia ¿No te pones nerviosa muy fácilmente?
Me domino bastante, no tengo demasiados miedos.

¿Cómo te autodefinirías interiormente?
Valorarse a una misma es difícil… Soy bastante estable, me gusta escuchar más que hablar. Soy católica, practicante pero no demasiado. Creo que en general la gente es buena. A lo mejor no piensan como yo pero eso no me da la razón, me gusta que los demás opinen. Siempre pido consejo, en la Asociación pedía muchas opiniones antes de tomar las decisiones.

¿Dónde se originó la Asociación Sevidisol?
Con una amiga empecé a ir a la cafetería San Patricio, allí nos reuníamos personas separadas, solteras, viudas…
El primer despacho fue en la calle San Vicente, esquina con San Agustín. Luego se buscó un local en el Almudí que pronto quedó pequeño. Y de ahí a la avenida del Oeste (cerca del Mercado Central). También estuvimos en Monteolivete durante algún tiempo pero esto ocasionó bajas porque la sede se alejó del centro de la ciudad. Cuando estábamos en el centro venía la gente incluso de los pueblos de Valencia.

¿Qué te aportó a nivel personal la Asociación?
Me llenó mi tiempo de soledad durante una época de mi vida. Allí conocí a muchas personas a las que guardo un buen recuerdo. Aprendí de los demás, hice también el papel de psicóloga…

¿Era gratuita?
Los socios pagábamos una cuota.

Tus hijas nacieron en París pero finalmente optaste por instalarte en Valencia ¿Estás a gusto aquí?
Me gustó Valencia. Cuando enviudé, mis familiares que dijeron que volviera a Madrid, pero opté por quedarme, esta ciudad me recuerda al Madrid de cuando era jovencilla. Puedo decir que soy y me siento valenciana porque he querido.

¿En qué lugares vivistes en Extremadura?
En Mérida y Almendralejo.

¡Muy cerca de mi pueblo!
Mi marido era de allí. Pasado el tiempo al quedarme viuda he seguido yendo por la zona en ocasiones especiales.

Por tu carácter, ¿cómo ves la adversidad?

Le hago frente, no lo veo difícil. Desde jovencita me tuve que enfrentar a la oposición de mi madre por el hombre con el que me quería casar. Siempre pienso que Dios proveerá.

¿Echas de menos algo en tu vida que hayas querido hacer y no has hecho?
Pues no, he cumplido mi misión, lo que me ha tocado. Podría haber sido de otra manera pero estoy contenta.

¿Cuáles son tus aficiones?, ¿qué te gusta?

Escuchar la radio (más que la tele). Me despierto y duermo con la radio. Te informa, te haces tus propias ideas, en la radio hay más variedad.

Julia, ¿eres una rebelde con causa?
Pues sí, digamos que no me gusta que me dominen, tampoco dominar. Me rebelo cuando esto ocurre.

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